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sábado, 26 de septiembre de 2009
Lo que popularmente se conoce como berrea nos es otra cosa que una demostración de fuerza y apareamiento, un periodo que se inicia a mediados de septiembre y finaliza en noviembre y que marca la época en la que, repentinamente, despierta la líbido de los venados. Un periodo de celo que rompe el silencio tradicional del bosque al amanecer y al atardecer, con berridos incesantes. A medida que transcurre el otoño el clamor animal va in crescendo y llega a su punto álgido cuando todos los machos disputan entre sí por conseguir el favor de las hembras y demostrar quién de entre todos ellos es el que merece crear una nueva generación de ciervos.

Durante semanas los machos apenas se ocupan de su alimentación, para centrarse casi por completo en la actividad sexual, hasta el punto que tras la berrea pueden haber perdido la quinta parte de su peso. Las embestidas entre cornamentas produce un sonido singularmente salvaje, semejante a un estallido, que resuena en la cordillera. Los desafíos se suceden sin cesar, la tensión se palpa en cada bramido, el reclamo a las hembras llega a ser ensordecedor. Tras el combate, lobos, buitres y demás carroñeros se aprovecharán de los más débiles: que salen siempre peor parados y que no han podido demostrar su gallardía en la pelea.

Los mejores sitios para seguir este espectáculo son El Picu Cuetos en el concejo de Aller, montes de Caleao en el Parque Natural de Redes, Collado Pineda en el Parque Natural de Somiedo y bosque de Peloño en el Parque Natural de Ponga.
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